Santo 28 de febrero : San Hilario : un Papa que se Escondió en la Cripta de San Juan Apóstol después del II Concilio de Éfeso
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(en
años bisiestos pasa al día 29) En Roma, en la vía Tiburtina, sepultura
de san Hilario, papa, que escribió diversas cartas sobre la fe católica,
con las que confirmó los concilios de Nicea, Efeso y Calcedonia. De
este modo enalteció el primado de la Sede Romana.
A propósito de san Flaviano de Constantinopla, hicimos mención del
conciliábulo que se llevó a cabo en Éfeso, el año 449, en el que los
obispos rebeldes apoyaron al hereje Eutiques y maltrataron a los obispos
ortodoxos, a resultas de lo cual murió san Flaviano. Los legados del
Papa San León I se vieron reducidos a la impotencia y apenas si lograron
escapar con vida, después de haber protestado. Uno de esos legados era
Hilario, que había nacido en Cerdeña. Todavía se conserva la carta que
escribió a la emperatriz Pulqueria, excusándose de no haber podido
entregarle personalmente la carta del Papa, después del conciliábulo,
pues las violentas intrigas de Dióscoro le obligaron a huir de
Constantinopla y a duras penas consiguió llegar con vida a Roma. Para
agradecer a Dios el haberle salvado en esa ocasión, san Hilario
construyó más tarde la capilla de San Juan Apóstol, en el bautisterio de
San Juan de Letrán. Todavía puede verse, sobre la puerta, la
inscripción que mandó poner: «Liberatori suo beato Iohanni evangelistae,
Hilarius episcopus famulus Christi» («Hilario, obispo y siervo de
Cristo, a su liberador, san Juan Evangelista»).
A la muerte de León Magno, en 461, el diácono Hilario fue elegido Papa y
se mostró digno sucesor del Santo Pontífice. No sabemos prácticamente
nada de su vida particular. Su principal obra parece haber sido la
revigorización de la disciplina eclesiástica y de la administración en
la Galia y en España, mediante el mantenimiento de los derechos de los
obispos y el castigo a los que abusaban de ellos. En una ocasión,
reprendió públicamente al emperador Antemio, en San Pedro, por haber
favorecido a unos maestros de doctrina dudosa. San Hilario murió el 28
de febrero del año 468 y fue sepultado en la iglesia de San Lorenzo
extra muros, en la que había mandado construir una biblioteca y dos
baños públicos.
Ver la nota del Líber Pontificalis (Duchesne, vol. I, pp. 242-248) y las
cartas publicadas por Thiel y Jaffe. Los bolandistas reproducen los
principales documentos en Acta Sanctorum, septiembre, vol. III. Ver
también Hefele-Leclercq, Conciles, vol. II; Grisar, Geschichte Roms und
der Päpste, p. 323 y passim; y DCB., vol. III, pp. 72-74. Los años no
bisiestos se celebra su memoria el 28 de febrero.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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